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HISTORIA

LA HISTORIA DAL 1991 AL 2020

L’ORCIOLO D’ORO es el primer concurso profesional dedicado al aceite de oliva virgen extra, creado en Italia y el más antiguo del mundo. Toma forma en la segunda mitad de la década de los 80 a partir de una idea de mi madre, Marta Cartoceti, quien reúne a un pequeño grupo de apasionados, productores, restauradores y enólogos para formar un jurado «amateur». El proyecto fue tomando cuerpo paulatinamente hasta llegar a su primera edición en 1991, con un jurado compuesto exclusivamente por catadores profesionales inscritos en los registros o listas de catadores de acuerdo con la normativa vigente, y pertenecientes a las distintas asociaciones de degustadores, convirtiéndose inmediatamente en una realidad reconocida por los profesionales del mundo olivícola. Desde la primera edición oficial de 1991, L’ORCIOLO D’ORO se convierte en un importante e innovador punto de referencia para numerosas empresas olivícolas, que ven en la competición un estímulo para la investigación y el desarrollo, así como una fuente de méritos para el incremento de la calidad del propio aceite, y en consecuencia, de los sistemas de procesamiento. L’ORCIOLO D’ORO ha puesto desde sus inicios una atención esmerada y selectiva en cuanto a la transparencia de cada una de las actividades realizadas, al constituir siempre sus jurados con profesionales guiados por reconocidos expertos, lo que le ha permitido distinguirse claramente de otras actuaciones similares: se convierte así en un modelo a seguir para todos los concursos en Italia y en el mundo, que se inspiran en él. Hoy, gracias a los treinta años de experiencia de un concurso que ha marcado la historia del mundo del aceite como «L’Orciolo d’Oro», de mi madre Marta Cartoceti, yo, Manuela Vigo, junto con mi marido Vincenzo Federico Petisi, hemos creado LODO, una guía ecléctica e internacional de los mejores aceites de oliva virgen extra del mundo. Esta guía introduce al lector en el fascinante mundo del aceite, al presentar de una manera innovadora, pero con la mirada puesta en la tradición, a sus loables y auténticos artistas. No es una guía como las demás: las valoraciones se complementan con reseñas a través de breves descripciones de empresas, lugares, aromas, sabores y personas.

«Estamos firmemente convencidos de que un aceite se compone de lugares, historia, personalidad y emociones que no se pueden comprender a través de una simple puntuación, sino que hay que contarlos».

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